sábado, 29 de septiembre de 2007

PARLAMENTO UNIVERSITARIO LATINOAMERICANO CIUDADANOS CRISTIANOS 2007 ~ Comisión N°5 PUEBLOS ORIGINARIOS

Anteproyectos de Declaración - Comisión Nº5 "Pueblos Originarios" - III PUL

A continuación se publican los Anteproyectos de Declaración correspondientes a la Comisión Nº5 del III PUL, "Pueblos Originarios"; en donde se detallan, en primera instancia, el estado de situación actual y las diversas realidades que atraviesan los pueblos originarios de cada uno de los países representados por los Parlamentarios. Luego, los mismos, analizan detalladamente dichas variables a la luz de la Doctrina Social de la Iglesia, desde su visión de jóvenes americanos cristianos preocupados y comprometidos con las complejas realidades latinoamericanas. Y por último, se proponen líneas de acción concretas, como resultado de la delicada observación de los signos de los tiempos, con el objetivo de contribuir de manera activa a la búsqueda de los medios adecuados para alcanzar el BIEN COMÚN latinoamericano.


Equipo de Tutores
Comisión Nº5, Pueblos Originarios
facundoaquilini@yahoo.com.ar



Anteproyectos:

III PARLAMENTO UNIVERSITARIO LATINOAMERICANO
CIUDADANOS CRISTIANOS
Anteproyecto de Declaración



Parlamentaria Ivonne Flores Espinoza
Universidad Católica de la Santísima Concepción - Chile

COMISIÓN Nº 5

Pueblos originarios:

Políticas de integración

Anteproyecto C5/02


VER

El Estado de Chile reconoce como principales etnias indígenas a la Mapuche, Aymara, Rapa Nui o Pascuenses, Diaguitas, la de las comunidades Atacameñas, Quechuas y Collas del norte del país, las comunidades Kawashkar o Alacalufe y Yámana o Yagán de los canales australes.

En Chile existen 691192 personas que declaran pertenecer a uno de los nueve grupos étnicos actualmente reconocidos, lo que representa un 4,6% de la población chilena. De este total el mayor porcentaje corresponde al pueblo mapuche, hay que destacar que la mayoría de los que reconocen integrar esta etnia ni siquiera sabe hablar mapudungun ni posee tierras. Aunque en Chile el componente indígena de la población es menor que en otros países del Cono Sur es igualmente significativo

Los distintos pueblos originarios de Chile se encuentran representados por la Corporación Nacional de Desarrollo Indígena (CONADI) y sus derechos se encuentran regulados en la ley nº 19253, llamada también Ley Indígena. Esta legislación es considerada un logro para los grupos originarios, ya que le ha otorgado derechos por los que han luchado por mucho tiempo, aunque sigue existiendo un sentimiento de disconformidad porque aun no son reconocidos a nivel constitucional.

A pesar de la legislación a favor de estos pueblos y las organizaciones existentes los indígenas siguen insatisfechos, traduciéndose esto en el llamado problema indígena, que se define como un conflicto cultural, político económico y social, que busca reivindicar los derechos de la sociedad aborigen sobre sus territorios y a partir de ello, reinstaurar su forma de vida ancestral, ajena a las normas que rigen la sociedad chilena. Además de estos problemas se puede observar el deseo de algunas organización que esperan lograr la autonomía de estos pueblos lo cual choca con las pretensiones del Gobierno, el cual desea hacer de Chile una sociedad multicultural.

Las pretensiones de estos grupos han sido planteada con tal fuerza que han llegado a exponer su situación ante la Comisión de Derechos Humanos de la ONU, señalando las graves violaciones a los derechos fundamentales que ha sufrido su pueblo a manos del gobierno chileno, donde se critico la criminalización de sus demandas, que se ha expresado en el encarcelamiento y la aberrante aplicación de la Ley Antiterrorista en contra de las comunidades y sus autoridades ancestrales.

JUZGAR

Creo que los problemas con los pueblos originarios en Chile se generan esencialmente por la poca información entregada por parte de la autoridad acerca de los grupos que se encontraban en nuestro país antes de la conquista española en este territorio, lo que produce que no se valoren de la manera en que se debería la acción que en esa época los pueblo anteriormente señalados realizaron.

Influye, también, en la opinión de la comunidad la violencia que se ha utilizado, por parte de ciertos grupos organizados a favor de estos pueblos, para tratar de hacer valer lo que desde su punto de vista consideran justo.

Además existe una falla por parte de los legisladores, ya que los problemas considerados más serios por los indígenas no han sido solucionados y cuando se han creado proyectos de ley para cambiar su situación han sido desechados.

Veo, asimismo, que se no se ha incentivado de manera favorable la aceptación de la identidad indígena, llevando a algunas personas ha avergonzarse de sus orígenes y otras a discriminar a los que lo aceptan.

ACTUAR

Considero que para llegar a una solución de los problemas existentes dentro de estos pueblos, que son los que han dado origen a nuestro país, se pueden vislumbrar una solución ligada a reelaborar acuerdos amplios, legitimados por uno y otro lado de la cuestión indígena, resolviendo sus exigencia pero sin abandonar completamente el deseo del gobierno chileno de lograr una sociedad multicultural.

Además para buscar alternativas de solución se debe tener en cuenta la Doctrina Social de la Iglesia, la cual establece como principio y fundamento, entre otros, el cuidado a la dignidad de las personas y el bien común. Estos principios son esenciales para la existencia de un estado de derecho y así lograr la armonía entre todos los grupos que conforman nuestra sociedad. Fundamentándose en estos principios se debe buscar la creación de comisiones de carácter político y social, que traten de unificar criterios ayudando a cada uno de los actores en este conflicto a lograr encontrar medidas que contribuyan a lograr la estabilidad en el país desde todos los puntos de vista y fundamentalmente eliminar de la conciencia nacional el uso de la violencia. Estas comisiones pueden llegar a orientar a los legisladores a tomar decisiones que se adapten a los deseos reales de la comunidad y no solo inspirado en motivaciones políticas.


Parlamentaria Ivonne Flores Espinoza
Universidad Católica de la Santísima Concepción
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III PARLAMENTO UNIVERSITARIO LATINOAMERICANO
CIUDADANOS CRISTIANOS
Anteproyecto de Declaración
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Parlamentarios:
Marisol Cuello
Nicolás José Di Lella
Universidad del Norte Santo Tomas de Aquino - Argentina

COMISIÓN Nº 5

Pueblos originarios:

Políticas de integración

Anteproyecto C5/03


VER

En Argentina, el tema de la propiedad de la tierra ha sido tradicionalmente el núcleo de la problemática indígena y se ha convertido en la principal demanda de los pueblos aborígenes.

Actualmente asistimos a un proceso de exclusión y desplazamiento de las comunidades aborígenes a zonas geográficas marginales. Ello obedece a factores como la expansión de las grandes empresas agrícolas, los proyectos turísticos y la sobreexplotación de los recursos naturales. Estos emprendimientos son realizados sin tener en cuenta a los habitantes indígenas que viven en esas regiones y ejercen la posesión de sus tierras desde tiempos ancestrales.

Además la mayoría de éstas comunidades se encuentran en éstos territorios sin tener título de propiedad y en porciones de tierras no aptas e insuficientes para el desarrollo humano, lo cual contradice el expreso mandato de la Constitución Nacional Argentina inc. 17 de su artículo 75. Del total de comunidades, unas novecientas aproximadamente en todo el país, dos tercios de las mismas, no cuentan con los títulos de propiedad de sus tierras.

En latinoamérica, se destacan dos concepciones opuestas con relación a la tierra, la concepción indígena y la visión mercantilista. Para la primera la tierra no es un bien económico sino un espacio religioso, lugar de la esperanza y de la identidad, base y sustrato de la cultura. Es la “Madre Tierra” con quien conviven y mantienen una relación mística y religiosa. Para la segunda, la tierra y sus recursos, son bienes de mercado de cuyo uso y disfrute resultan excluidas las mayorías, en especial, los aborígenes.

JUZGAR

A más de una década de la incorporación del inciso 17 del artículo 75 de la Constitución Nacional, que reconoce, entre otros derechos, la preexistencia de los Pueblos Indígenas y su derecho a las tierras que tradicionalmente ocupan y otras aptas y suficientes, pareciera que la situación de las comunidades aborígenes se agrava cada vez más. Advertimos un panorama desalentador que obliga a los indígenas, especialmente a los más jóvenes, al abandono de sus tierras y sus comunidades, con los enormes costos sociales y culturales que ello implica. Esta situación se debe especialmente a factores como: la insuficiente e inadecuada educación primaria; la deficiencia en la prestación de servicios básicos; la venta indiscriminada de grandes extensiones en las que se desmonta el bosque nativo; la falta de información sobre derechos y normas legales; la ausencia de una legislación nacional que permita mediante la titulación hacer efectivo el derecho a la propiedad comunitaria; la morosidad en los trámites, entre otros.

Todo lo cual indica que como país tenemos una impostergable deuda histórica con los pueblos indígenas. Creemos que todo proceso de cambio comienza por la persona y luego continúa con aquellos que tienen la responsabilidad jurídica, política o profesional frente a los demás. La tierra es un don de Dios para el bienestar de todos, de la cual el hombre es administrador y responsable.

Por eso, para revertir la situación es necesario llevar a cabo una tarea que debe ser articulada en forma conjunta, por el Estado a través de sus órganos, la Iglesia por medio de una pastoral integral y la Sociedad en su totalidad.

ACTUAR

Analizando lo anteriormente expuesto, y teniendo en consideración los principios y directrices básicas y fundamentales de la Doctrina Social de la Iglesia, proponemos lo siguiente:

1) Promover a la reflexión en la comunidad cristiana para tomar conciencia de la importancia del tema tierra urbana y rural en las situaciones de pobreza y carencia que afectan la estabilidad de las familias aborígenes.

2) Respetar la dignidad de los aborígenes como pueblos originarios, su cosmovisión, cultura, organizaciones y normas.

3) Tomar conciencia como comunidad cristiana del cuidado de la creación como patrimonio común de todos los hombres.

4) Procurar la efectiva aplicación de la normativa nacional vigente que ampara a las comunidades indígenas, otorgándole así seguridad jurídica a las mismas.

5) Promover la regularización dominial de los territorios de las comunidades indígenas sancionando una ley nacional que establezca un trámite sumario para la titulación en forma comunitaria de las tierras tradicionalmente ocupadas por ellas.

6) Estimular a la incorporación en todos los niveles del sistema educativo un programa de formación para los alumnos con el objeto de no mantenerlos ajenos a la realidad aborigen formando desde niños una conciencia acerca de la misma.

7) Generar una Red Latinoamericana para intercambiar experiencias y aportes en relación a este tema.


Parlamentarios Marisol Cuello y Nicolás José Di Lella
Universidad del Norte Santo Tomas de Aquino
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III PARLAMENTO UNIVERSITARIO LATINOAMERICANO
CIUDADANOS CRISTIANOS
Anteproyecto de Declaración



Parlamentarios :
Fernando Martín
María Lucrecia Corvalán
Universidad Católica de La Plata - Argentina

COMISIÓN Nº 5

Pueblos originarios:

Políticas de integración

Anteproyecto C5/04

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VER

La actividad misionera de la Iglesia, entendida como difusión de la fe cristiana, constituye una constante a lo largo de la historia. Fue una tarea realizada por evangelizadores frente al Desconocimiento, impulsados por el mandato de Jesús.

En el descubrimiento de América, se advirtió la falta de conocimiento de la fe cristiana. El nuevo mundo debía ser evangelizado. La implantación de la Iglesia bajo el patronato de los reinos ibéricos tuvo un doble objetivo: sostener la fe de los colonizadores y difundirla entre los pueblos conquistados.

El éxito de aquella evangelización puede atribuirse en lo humano a varios factores providenciales: a los elementos positivos de las culturas americanas, y a la preparación teológico-doctrinal de los misioneros.

Los evangelizadores recogieron con amor los testimonios culturales amerindios más antiguos, convirtiéndose en su memoria histórica. Pero sobre todo, el fruto más espectacular de aquella evangelización fue la cristianización de un continente vasto, continente en el cual viven ahora la mitad de los católicos del mundo.

JUZGAR

Hoy, desde la teología latinoamericana, la Iglesia en el subcontinente, ya poseedora de una lectura crítica de su pasado histórico, es consciente de la necesidad de romper con esa lógica de violencia. Esfuerzos y tentativas, avances y retrocesos, han marcado esta nueva trayectoria. La misión sólo será una verdadera acción evangelizadora si tiene como punto de partida al ‘otro’. El otro como ‘el diferente’, diferente no como amenaza o potencial enemigo, sino como instancia de enriquecimiento y de nuevas posibilidades.

Desde aquel momento de instrucción y enseñanza en el camino de la fe se vio enriquecida la situación de difusión de la fe cristiana.

En la actualidad, la sociedad esta caracterizada por fuertes índices de pobreza, tráfico, delito y prostitución, entre otros, que denotan la carencia de valores morales y religiosos en la comunidad.

Es el contexto social el centro del asunto, en el cual están latentes tanto la carencia de fe como la existencia de una sociedad de consumo, de conocimiento en la era del acceso (a la información, al poder) de carencia de líderes o personas referenciales, dando lugar a la masificación, a la era de la abundancia que provoca escasez, y por sobre todo a la llegada del momento en el cual los valores y estructuras sociales de alejan cada vez mas de la cristiandad.

Al contrastar la historia evangelizadora con la realidad eclesiástica, se observa, hoy en día, la perdida de valores en una sociedad desorientada y sin rumbo, donde la vida como regalo de Dios carece de significado.

ACTUAR

La contribución como Iglesia a la realización del Reino de Dios, desde la aplicación de los sucesos de nuestra historia, es tener en cuenta la propia realidad, por más cruel y desconcertante sea, para poder modificar aquellas conductas que alejen al hombre del camino hacia la cristiandad.
“Id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén” (Mt. 28:19-20)

El rol esencial que debe tomar el individuo, como miembro comunitario, debería basarse en un objetivo y en un camino concreto. Por un lado hablando de la pura y celestial instrucción y enseñanza de la teología y por otro tomando a la vida como vía hacia la divina perfección y felicidad hallada en la cristiandad.

Se debería instruir en la fe, desde la adhesión a un sistema de “Re-evangelización” de los pueblos, a grupos jóvenes con altas expectativas de educar misionando.

Citando cifras, en Argentina un 80% de la población se reconoce Católica, siendo ésta una cifra un 10% menor que una década atrás. Este es un dato que nos lleva a plantear la necesidad latente de esbozar un compromiso a adoptar en orden a nuestra doctrina.

Desde nuestro lugar proponemos buscar alternativas para un cambio efectivo, proyectando estudios a través de equipos de investigación social, (que permitan estudiar tanto las causas de la transformación social, como los posibles cursos de acción para remediarlas) la formación de grupos misionales universitarios latinoamericanos, en donde se puedan intercambiar ideas acerca de la “re-evangelización”, planteando nuevas políticas a proponer al gobierno, de acuerdo con las necesidades de los pueblos por y para su acercamiento a la divinidad.


Parlamentarios Fernando Martín y María Lucrecia Corvalán
Universidad Católica de La Plata
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III PARLAMENTO UNIVERSITARIO LATINOAMERICANO
CIUDADANOS CRISTIANOS
Anteproyecto de Declaración



Parlamentaria
Melissa Monzón Urbina
Pontificia Universidad Católica del Perú - Perú

COMISIÓN Nº 5

Pueblos originarios:

Políticas de integración

Anteproyecto C5/05


VER

El Perú es un país característico por su variedad cultural y racial. La cantidad de lenguas que se hablan en su territorio supera a la veintena. Dentro del territorio podemos encontrar una serie de grupos étnicos o comunidades, algunas más aisladas que otras.

Hay de aquellas que se han “occidentalizado” un poco, mezclando sus costumbres con aquellas provenientes de la cultura oficial (occidental, limeña), hay de las otras que han optado por el total aislamiento de sus comunidades, evitando el contacto con los otros tipos de cultura, para que la suya pueda prevalecer en el tiempo. Y también de esas que han logrado una gran mezcla con la cultura occidental, cediendo muchas costumbres e hibridando algunas otras.

La integración de estos grupos al país se da en diferentes niveles. Desde la inclusión a la sociedad, hasta la negación latente de su calidad como ciudadanos. Mientras más aislado esté una comunidad, más difícil el reconocerla como ciudadana, con todos su deberes y sobre todo sus derechos.

JUZGAR

La falta de integración de las comunidades se debe a una visión muy estereotipada que tenemos los peruanos acerca de aquello que es correcto e incorrecto, aquello que es aceptable e inaceptable. Al diferente se le ve como menos, pues se cree que la cultura “alimeñada” (proveniente de Lima, capital de Perú) es la cultura por excelencia del país; por lo tanto al enfrentarse a otro que posee costumbres diferentes no se opta por el reconocimiento del mismo como igual pero diferente (igual en calidad de ciudadano pero diferente en cuanto a costumbres) sino que inmediatamente se hace la diferencia, jerarquizándolo y generalmente situándolo debajo de uno.

Esta diferenciación no permite que la integración de las comunidades o pueblos originarios se de en un marco democrático.

Tanto el Estado como la sociedad civil son los responsables de esta situación, el Estado por no implantar políticas interculturales y la sociedad por ser aquella que repite este patrón que no nos permite ser un país unificado.

Aunque la integración de los pueblos es un tema que preocupa a varias organizaciones, es poco lo que hasta ahora se ha hecho. Me parece que no basta con crear comisiones del Congreso para que vean estos temas, o crear grandes políticas que no bajen al llano, al comportamiento diario de las personas.

La ideología cultural tan homogeneizante que poseen la mayoría de peruanos hace que esta integración no funcione, pues tanto el que discrimina como el discriminado realmente creen su papel.

ACTUAR

Me parece necesario implantar políticas intercultural pero desde los espacios más comunes. Un ejemplo de esto es la escuela, incluir el tema de interculturalidad como un tema transversal en toda la currícula creo que es un paso necesario para este gran avance que debemos dar como país.

La interculturalidad se la debe entender en el más amplio sentido, como la interacción entre culturas diferentes, que comparten, por lo tanto es una idea que debe ser distribuida tanto en la capital como en las provincias, es decir, no es un tema que deba tratarse netamente con los excluidos (los pueblos) sino también y con mucha más razón con aquellos que son los agentes de la discriminación.

Se necesita un trabajo muy arduo con ambas partes, ya que para una real integración se le debe hacer creer a las comunidades que ellas son tan sujetas de derecho como cualquier otra, y que son consideradas como ciudadanas.

El trabajo con aquellos pertenecientes a la cultura occidental es también importante, pues es preparar el terreno para aceptar a aquel que se presente como diferente, y no sólo aceptarlo sino también reconocerlo.

Tal y como lo planteé en la parte superior la responsabilidad no recae netamente en el Estado, si bien este puede ser aquel que empiece a generar este cambio, el papel de la sociedad civil es también importante y necesario.

Parlamentaria Melissa Monzón Urbina
Pontificia Universidad Católica del Perú
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III PARLAMENTO UNIVERSITARIO LATINOAMERICANO
CIUDADANOS CRISTIANOS
Anteproyecto de Declaración



Parlamentario
Carlos Augusto Larco Espinoza
Universidad Católica de San Pablo - Perú

COMISIÓN Nº 5

Pueblos originarios:

Políticas de integración

Anteproyecto C5/06


VER

Para algunos los Pueblos Originarios son sólo grupos de indígenas afincados en su tradición y refractarios a recibir los ofrecimientos de la modernidad; para otros son parte del folklore turístico de su país; se trata pues de un tema a esclarecer con objetividad. Apoyándonos en el Convenio 169 de la OIT podemos catalogarlos como: a) los descendientes de los pueblos que habitaban el país en la época de la conquista, b) los que conservan, parcial o totalmente, sus instituciones y prácticas económicas, políticas y culturales y c) los que se auto-identifican como pertenecientes a pueblos indígenas. Estos conceptos resultan ser el origen y la razón de la lucha por el reconocimiento y protección de los derechos de los pueblos originarios a través de las organizaciones indígenas y no pocas protestas, realizadas por estas comunidades descontentas, que a causa de diferencias culturales, respecto a la mayoría de un país, que son a la vez la sustancia estructurante de sus sociedades y modos de convivencia, nos llevan a pensar si verdaderamente los países latinoamericanos gozan de una adecuada cohesión social. Amén de lo dicho, creemos necesario hacer un brevísimo análisis del por qué, aún en el siglo XXI, los Pueblos Originarios siguen demandando igualdad y reconocimiento por parte de los Estados latinoamericanos.

A nuestro entender todo se inicia en el siglo XIX, cuando los Estados de Latinoamérica basan su derecho a ser independientes y la posterior organización de sus sociedades en el modelo de Estado- nación liberal europeo, el cual se sustenta en la idea del Estado-Nación, que, entre otras cosas, enarbola la idea de homogeneidad cultural. De este modo los jóvenes países Latinoamericanos terminaron no reconociendo las diferencias culturales contenidas como riqueza en sus sociedades. A partir del siglo XX se dará vida al Estado-nacional popular, el cual se manifestará en distinta forma según la composición social de cada país, asumiéndose ideológicamente el Indigenismo en algunos Estados de Latinoamérica, que, como en el caso del Perú, dará lugar al intento de integrar a los pueblos indígenas a la economía y cultura nacional, mediante la reforma agraria en el primer caso y la reforma educativa en el segundo; sin embargo estas reformas resultaron insuficientes para lograr una cohesión social, y por el contrario agravaron el clima de tensión social de “pobres contra ricos”, tan propio de este tipo de planteamientos conflictivos. Así llegamos a la actualidad, en la cual hay una lucha más palpable, aun cuando no acabada, por reconocer los derechos indígenas ya sea en la normativa internacional, como es el caso del Convenio 169 de la OIT, como en la normativa interna de los países latinoamericanos, desde la creación de algunas leyes hasta el reconocimiento Constitucional, de distintas maneras, de los derechos indígenas por parte de muchos Estados, convirtiéndose, el modo en que se aplican las políticas públicas, el principal problema que aquejan los Pueblos Originarios respecto a la plena vigencia de sus derechos en la gran mayoría de casos.

JUZGAR

Creemos que es necesario poner énfasis en dos cosas; la primera, los Estados no deben olvidar que la Democracia no es sólo el respeto formal a las reglas de juego en un Estado de Derecho, sino, más bien, es el resultado de la adhesión de corazón de una comunidad hacia conceptos tan elevados como lo son la justicia y los Derechos Humanos que deben ser garantizados en su aplicación por el Estado sin hacer distinción cualitativa entre las personas, ya que todas tenemos igual dignidad al ser imagen y semejanza de Dios y al ser llamados por Él a la comunión, la cual no es uniformidad sino unidad en lo esencial y rica diversidad en lo accidental; sólo así podremos lograr el fin de todo Estado, es decir el Bien Común de los hombres que lo conforman.

En segundo lugar, consideramos que la forma más eficaz de lograr una verdadera cohesión estatal está siendo dejada de lado cada vez más, es decir, ¿es acaso posible vivir en unidad si se olvidan las raíces?, por esta razón es necesario recordar aquel lazo que permitió reconciliar a la cultura indígena con la española en el momento de la conquista y que facilitó la forja de una identidad cultural totalmente nueva llamada Latinoamérica, ese lazo no es otro que el de la fe católica; sólo a partir del reconocimiento de los valores superiores de la existencia humana que encontramos en las raíces de nuestros pueblos latinoamericanos, podremos obtener en cada Estado una real reconciliación interior que se proyecte en una vocación de cooperación con los demás en orden a lograr la paz entre todos los hombres.

ACTUAR

Creemos indispensable en primer lugar que los Estados impulsen políticas que faciliten a los pueblos indígenas su inscripción en registros públicos especiales; esto, obviamente, mediante un previo reconocimiento estatal, con el fin de que sus derechos de propiedad queden totalmente protegidos dentro del ámbito comercial, en el que intervienen tanto sujetos privados como el Estado; por otro lado se hace necesaria también la exigencia por parte del Estado de una verdadera responsabilidad social que debe ser practicada por las empresas que explotan recursos naturales en las zonas de población indígena. De esta manera los Pueblos Originarios se podrán sentir respetados en su diferencia cultural gracias al reconocimiento de sus territorios ancestrales y a la vez realmente representados por el Estado en lo que a sus intereses se refiere respecto a los beneficios de la explotación de los recursos naturales.

Además, el Estado debe impulsar una política educativa que procure integrar realmente a los indígenas con el resto de la sociedad y a ésta con ellos; ergo, si por un lado se realiza una educación bilingüe con los indígenas, por el otro debe haber un espacio para analizar la realidad latinoamericana dentro de los cursos de Historia impartidos en los colegios de todos los países. Creemos en ese sentido, que la fe es un elemento que permitirá ir afianzando la unidad de nuestros pueblos en medio de sus diferencias culturales.

Desde otra perspectiva, se hacen necesarios aún más espacios internacionales para que los jóvenes universitarios latinoamericanos presenten estudios más profundos sobre la realidad social de sus países, sin que intervengan en estas presentaciones meros intereses ideológicos y teniendo como única finalidad el generar proyectos de actuación tanto de envergadura civil como estatal. De esta manera se estarán forjando eficientes líderes latinoamericanos conscientes de su verdadera realidad que debe ser cambiada, mas no olvidada y mucho menos ignorada. Con esta vía, al igual que con muchas otras de símil intención, se podrán evitar futuros conflictos políticos, enraizados en el pasado, que no hacen más que postergar un verdadero ingreso en la globalización económica; la cual exige un bloque económico latinoamericano sólido, ya sea en el aspecto supraestatal como intraestatal.

Por otro lado, se hace indispensable un mayor estudio del origen y fundamento de los derechos indígenas constitucionales para poder tener mayor sustento doctrinario a la hora de criticar la legislación de los Estados sobre el tema.

Finalmente, es necesario recordar que ni el Estado, ni el gobierno democrático deben ser criticados ideológicamente, ya que estas instituciones políticas han sido creadas para alcanzar el Bien común; por esta razón, hay que luchar para reencaminarlas cada vez más a dicho fin.

Carlos Augusto Larco Espinoza
Universidad Católica de San Pablo
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III PARLAMENTO UNIVERSITARIO LATINOAMERICANO
CIUDADANOS CRISTIANOS
Anteproyecto de Declaración



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Parlamentario Roberto Pedro Krukoski Gevaerd
Pontifícia Universidade Católica do Rio de Janeiro - Brasil

COMISIÓN Nº 5

Pueblos originarios:

Políticas de integración

Anteproyecto C5/08


VER

A América Latina alberga quatrocentos povos indígenas, cerca de 50 milhões de indivíduos; a maioria sofre discriminações por sua pertença étnico-cultural e sobrevive em condições de marginalidade que contrastam com o mundo moderno que a rodeia. Sua exclusão econômica se baseia em discriminações gerais, similares às registradas pelas camadas pauperizadas do campo e da cidade; mas sua marginação se aprofunda devido à intolerância e à discriminação étnico-cultural, presentes nas sociedades nacionais da região.

O processo de globalização e a formação de blocos econômicos comuns acarretam, no tocante ao plano cultural, um processo de “homogeneização” que tenta socavar a identidade pluricultural do continente, desconhecendo que a construção de uma cidadania moderna traz consigo o desafio de conciliar às particularidades histórico-culturais de cada povo com a vocação universalista do desenvolvimento e a modernidade.

JUZGAR

A convivência de forma integrada dos povos originários da América Latina não é de interesse de apenas deste grupo, pois que afeta o desenvolvimento integral de toda sociedade. O bom relacionamento dos múltiplos agentes da sociedade tem como primazia do Bem Comum, razão essencial da existência do Estado.

Dentro do atual contexto sócio-econômico e político da sociedade moderna, o Estado passa a ter grande importância na garantia de políticas de integração. Porém, as atuais gestões estatais a respeito do citado tema, não vêm contando com a participação dos atores necessários, o que não implica em mudanças dos paradigmas, como seria necessário.

Para que essas mudanças se tornem realidade é necessário equilibrar mais e melhor a ênfase nos vetores estratégicos: o “empoderamento” destes povos originários; o desenvolvimento de enfoques integrados; a expansão de uma gestão moderna; e a adoção, no conjunto das políticas públicas, de uma perspectiva de integração respeitando os diversos aspectos culturais passam a ser passos fundamentais ao BEM COMUM.

ACTUAR

Levando em consideração os princípios fundamentais da Doutrina Social da Igreja, tais propostas a serem apresentadas contribuem com a promoção da cidadania e em consequência a integração dos povos originários e a sociedade contemporânea, tendo como base primordial a DIGNIDADE DA PESSOA HUMANA; a saber;

Incluir a temática da cultura e valorização das tradições dos povos originários no chamado ensino tradicional público, dentro das escolas de ensino básico de meninas e meninos, promovendo a incorporação intercultural, com a presença de agentes, modalidades de transmissão do conhecimento e conteúdos culturais próprios;

A efetivação das escolas indígenas, consolidando uma escola diferenciada e de qualidade nas comunidades dos povos originários, protagonizada e gerida pelos próprios índios a partir da formação de professores indígenas e do estabelecimento de currículos diferenciados, orientados por uma equipe de especialistas e mantendo um diálogo constante com suas comunidades, eles se capacitam para fornecer a seus alunos uma educação bilíngüe ou multilíngue (português e línguas indígenas) e intercultural (conhecimentos das sociedades indígenas e não-indígenas).

Articulação com programas econômicos, sociais e culturais de longo prazo que contemplem investimento estratégico para prestação de serviços básicos e promovam a organização autonômica dos povos indígenas.

Potencializar a inclusão indígena na sociedade da informação, avançando na definição de propostas de inovação e políticas sociais de caráter reparadores ou complementares, que fortaleçam as tentativas indígenas de superar o desafio da marginalização de informações.

Diminuir os níveis de preconceito e discriminação nas sociedades nacionais, por meio de ações e campanhas comunicacionais.


Roberto Pedro Krukoski Gevaerd
Pontifícia Universidade Católica do Rio de Janeiro - Brasil
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Dictamen Final - III Parlamento Universitario Latinoamericano Ciudadanos Cristianos - Comisión 5: PUEBLOS ORIGINARIOS.

Como resultado del trabajo realizado por los parlamentarios durante las intensas jornadas del IIIPUL 2007, se redactó el siguiente Dictamen Final de la Comisión Nº5 "Pueblos Originarios":

Dictamen Final - PUEBLOS ORIGINARIOS.

VER

La realidad latinoamericana respecto de los pueblos originarios es enteramente diversa y compleja en diferentes aspectos partiendo desde el reconocimiento legal que actualmente existe en algunos países y esta ausente en otros. Sin embargo tenemos iguales exigencias y necesidades. Entre ellas encontramos la falta de representatividad por parte del estado y reconocimiento de la sociedad; el desplazamiento de las tierras que tradicionalmente han ocupado; las inadecuadas políticas educativas que aseguran la igualdad de oportunidades y las reducidas posibilidades de acceso al campo laboral, así como la violación de los derechos fundamentales.

JUZGAR

Frente a la situación descripta creemos que la falencia es la falta de integración entre los pueblos que genera un panorama desalentador debido a la desinformación que se tiene de la realidad que viven los pueblos originarios y de la aceptación de la existencia de una sociedad pluricultural y experimentarla en forma positiva.

Pareciera que se ha olvidado que la dignidad es un derecho natural del hombre, por haber sido creado a imagen y semejanza de Dios, y esta presente independientemente de las costumbres o culturas propias de diferentes grupos humanos.

Uno de los pilares fundamentales para el desarrollo de una sociedad es la educación en todos sus niveles y dimensiones, por tanto no existe razón alguna por la cual estos pueblos se vean privados de esta, como así tampoco del trabajo, ya que estos dos aspectos son esenciales para su realización como persona, así como todos aquellos elementos que hagan a los derechos económicos y sociales.

Como ha dicho Juan Pablo II, la fe debe ser el estimulo para una reconstrucción espiritual, social, material. Buscando una comunidad de hermano que sabe convivir y cambiar compartiendo sus bienes.

Conscientes de nuestra responsabilidad histórica en la construcción de un mundo mas justo y fraterno, reflexionemos y dejémonos iluminar por la sabiduría de nuestro padre, presente en todas las culturas.

Por esto mismo, es fundamental que todos en la Iglesia emprendamos con decisión un viaje de conversión en el plano de nuestras actividades personales y pastorales en vistas a la Asunción de nuestra realidad plurietnica y pluricultural.

Confiemos en el Dios, quien tiene en sus manos el destino de todo y encomendémosle el futuro de los pueblos originarios en toda América pidiéndole ser virtuosos en todas en todas las acciones que realicemos en bien de su significación.

ACTUAR

Considerando los principios fundamentales de la Doctrina Social de la Iglesia, las propuestas que serán presentadas contribuyen a la promoción de la ciudadanía y en consecuencia a la integración de los pueblos originarios y de la sociedad contemporánea, teniendo como base la dignidad de la persona humana, a saber:

Proponemos la creación de marcos legales eficaces que cumplan no solo con las exigencias formales, sino que sean capaces de regular de forma concreta las necesidades, requerimientos y problemáticas de los pueblos originarios. Garantizando de esta manera que la cosmovisión de estos grupos, compuesta por conceptos tan amplios pero fundamentales como lengua, tierra, costumbre o cultura este reflejada en la formulación de las leyes; de las cuales no podemos exigir una inventiva extraordinaria en este aspecto ya que el pacto internacional llamo Convenio 169 de la OIT, el cual ha sido firmado y ratificado por muchos países latinoamericanos, puede ser utilizado como luz que guíe a una correcta legislación que sea congruente con todo lo que puede abarcar la cultura indígena en cada país latinoamericano.

Promover y difundir la cultura de los pueblos indígenas generando programas que incluyan la educación bilingüe e intercultural, añadiendo currículas con aspectos que recuerden nuestro origen en los cursos de historia en las escuelas latinoamericanas en todos sus niveles.

Resulta indispensables promover la regularización dominial de los territorios de las comunidades indígenas sabiendo que su posesión pacífica es condición indispensable para su sostenido desarrollo integral, ya que para estos grupos humanos la tierra no es solo base de su economía, sino que es también el sustento físico de su cultura.

Dar oportunidades para la apertura económica de los pueblos indígenas apoyando al registro de su propiedad intelectual respecto a sus conocimientos ancestrales, los cuales pueden representar un valor agregado en la elaboración de productos ya sea en el mercado interno como en el externo a través de la exportación.

Invitamos a toda la Iglesia, y en especial a quienes han recibido la misión de los apóstoles, a acercarse a los pueblos originarios para compartir las distintas expresiones de adoración a un mismo Dios.

Los miembros de esta comisión proponemos a todos los hermanos latinoamericanos aquí presentes a asumir el compromiso personal y colectivo de difundir y cumplir lo propuesto en este proyecto, para garantizar el respeto a la pluriculturalidad de nuestro continente.


FIRMAN:

Bordas Garcés María Luciana (Universidad Católica de Cuyo - Argentina)


Corvalán Lucrecia (Universidad Católica de La Plata - Argentina)


Cuello Marisol del Valle (Universidad del Norte Santo Tomás de Aquino - Argentina)


Díaz Pastorelli María Guadalupe (Universidad Católica de Cuyo - Argentina)


García Ortiz Osvaldo (Pontificia Universidad San Francisco Xavier - Bolivia)


Gevaerd Roberto Pedro (Pontificia Universidad Católica de Río de Janeiro - Brasil)


Larco Espinoza Carlos Augusto (Universidad Católica de San Pablo - Arequipa - Perú)


Martín Fernando (Universidad Católica de La Plata - Argentina)


Mendoza Juan Antonio Jesús (Pontificia Universidad San Francisco Xavier - Bolivia)


Monzón Melissa Vanessa (Pontificia Universidad Catóica de Perú - Perú)


TUTORES:

Aquilini Facundo Damián (Pontificia Universidad Católica Argentina)

Curvale Pamela Soledad (Pontificia Universidad Católica Argentina)

Frau Sabrina (Pontificia Universidad Católica Argentina)