sábado, 26 de enero de 2008

Sacrificios Mayas - Investigación

Diario Clarín
INVESTIGACION DE EXPERTOS MEXICANOS

Los mayas no sacrificaban a vírgenes, aunque sí a chicos
Una exhaustiva investigación realizada por un arqueólogo mexicano rompió con el mito de que los mayas sacrificaban a doncellas vírgenes como ofrenda a los dioses. La reconstrucción de los restos óseos rescatados en el cenote sagrado de Chichén Itzá reveló que la mayoría pertenece a niños.



CHICHÉN ITZÁ. El estudio de los restos óseos rescatados de este sitio arqueológico reveló que la mayoría pertenece a niños.


Chichén Itzá, en la península de Yucatán, fue uno de los centros políticos, comerciales y religiosos más importantes de la zona maya del período clásico. En cuanto a los cenotes, son pozos naturales inundados -a veces a cielo abierto, otras subterráneos- situados en Yucatán, que tuvieron un papel destacado como lugares para celebrar ceremonias religiosas en la cultura maya.


El estudio fue conducido por el arqueólogo Guillermo de Anda, profesor de arqueología subacuática en la Universidad Autónoma de Yucatán (UADY). Según sus palabras, el cenote sagrado de Chichén Itzá es considerado la madre de los cenotes, debido a que también era visitado por pueblos procedentes de Nuevo México y Centroamérica, para realizar actos ceremoniales.


Se analizaron más de 5.000 piezas, recogidas durante las temporadas de campo de 1961 y 1967, y conservadas en la osteoteca de la Dirección de Antropología Física del Instituto Nacional de Antropología e Historia. Como si fueran rompecabezas anatómicos, los investigadores reconstruyeron esqueletos, para poder definir las características fisiológicas de cada individuo.


De los 127 individuos constituidos, el 79% pertenece a niños de entre 3 y 11 años; el 21% restante a adultos, en su mayoría del sexo masculino, lo que rompe el mito de las doncellas vírgenes. "Se creía que los dioses preferían cosas pequeñas -explicó De Anda-. Chaac, el dios de la lluvia, era ayudado por cuatro personajes que representaban como personas muy pequeñitas; entonces se les proporcionaba niños para que ellos pudieran comunicarse directamente con Chaac".


Este año, De Anda se incorporará como profesor a la maestría de Antropología esquelética. Y en marzo, su equipo comenzará a estudiar también las piezas óseas encontradas en otros cenotes del centro de Yucatán.



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